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  1. #Cuerpo y Salud
  2. Publicado: Lunes 04/04/2016

Plan de otoño

Para todos aquellos que quieran bajar el peso ganado durante el verano, el otoño puede ser una excelente oportunidad. Por eso te brindamos lo necesario para comenzar ya con una dieta equilibrada de la mano de la Lic. Liliana Grimberg, Nutricionista Dietista (Matrícula 978) y coordinadora del área de nutrición del CTMR.

Plan de otoño
Llegamos a otoño y podemos comprobar que las vacaciones dejaron en nuestro cuerpo unos kilos de más. Lo que debemos  hacer es un cambio. Lo importante es que a partir de ahora podemos  cambiar el rumbo de nuestra  alimentación y recuperar el orden perdido.
Organicemos  la alimentación y busque   estrategias fáciles, prácticas y sencillas para cada día adaptadas a nuestro  ritmo de vida
Muchas personas creen  que con la llegada del otoño deberían aumentar la cantidad de calorías que ingieren. Comen más carbohidratos complejos (arroz, fideos, polenta, panes) y grasas (frutos secos, manteca, y aceites), ya que son los que mantienen la temperatura corporal en equilibrio.
Si bien es verdad que estos alimentos aportan energía, no es cierto que sean los únicos y que haya que aumentar su consumo en esta época del año. Lo importante es saber seleccionar los alimentos y no aumentar la cantidad innecesariamente.

Podemos conseguir energía y calorías con:

1.Verduras y hortalizas que aportan vitaminas A y B: vitalizan la piel y protegen del frío. Algunos ejemplos son los vegetales de color amarillo naranja o rojos (zapallo, calabazas, tomates y remolacha) que aportan alto contenido en carotenos, precursores de la vitamina A, y flavonoides antioxidantes que combaten a los radicales libres.
2.Frutas de estación.
3.Cereales integrales y legumbres.
4.Preparaciones:
en esta estación podemos disfrutar de sopas, guisos de verduras bajos en calorías y compotas de frutas.
Una dieta balanceada puede contener alimentos cocidos, preparados al horno, al vapor, en guisos hipocalóricos, salsas hipograsas, vegetales grillados, hortalizas salteadas con fritolín en wok, cazuelas y ensaladas. Es importante incorporar colores con frutas y verduras de temporada que, a un bajo costo favorecerán una dieta sin carencias nutricionales.
Con respecto a los cereales y las legumbres, existe una manera más adecuada de moderar su ingesta y aprovechar su consumo para que nutran sanamente. La clave está en escoger aquellos que más fibra contengan, por ejemplo, los cereales integrales, los granos enteros y las legumbres que ofrecen gran cantidad de vitaminas y minerales y acompañarlos de verduras crudas. Esta preparación aporta más fibra, nutrientes y saciedad.
Las carnes magras junto con el huevo y los productos lácteos descremados, contienen proteínas de buena calidad necesarias para el organismo. Por eso, es recomendable incluirlas en los platos diarios.
Algo fundamental para todo dieta de equilibrio es la hidratación. No puede dejarse a un lado. El agua es esencial para que el organismo funcione adecuadamente. Pero no es lo único, ya que también se puede incorporar en forma de infusiones: té común, té saborizados, café, mate, caldo, jugos diet, gaseosas diet y aguas saborizadas diet. Por último, vale recordar que toda buena alimentación, siempre debería ir acompañada con ejercicio físico adaptado a la edad y a la situación biológica de la persona.

La propuesta

  • Realizar cuatro comidas diarias, comenzar siempre con un desayuno.
  • Respetar la medida de los alimentos
  • Elegir alimentos lácteos descremados y frutas.
  • Beber tres litros de líquido diario.
  • Planificar los menús con anticipación
  • Antes de los almuerzos y las cenas tomar un caldo o sopa diet. Producen gran saciedad por tratarse de un líquido caliente.
  • La medida de los vegetales es el plato playo.
  • Agregar una cucharada de aceite de oliva, girasol o maíz en cada ensalada porque ayudan a absorber las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y tienen sustancias que el organismo no puede formar.
  • Incluir alimentos proteicos como carnes magras, pollo sin piel, pescado, carnes rojas sin grasa y quesos con bajo contenido de grasa (fresco , Port Salut y mozzarella).
  • Limitar el máximo las harinas refinadas como fideos, pan blanco, galletitas y  productos de panadería.
  • Incrementar el consumo de verduras y frutas, ya que contienen gran cantidad de agua, fibra, vitaminas y minerales para regularizar el contenido intestinal.
  • Buscar sabores agradables, poco estimulantes, para no favorecer las ganas de seguir comiendo.
  • Se deberá tener en cuenta los alimentos de bajo índice glucémico. Este índice mide el impacto de los alimentos sobre la glucemia tras su ingesta.

Lic. Liliana Grimberg

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