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  1. #Leadership
  2. Publicado: Jueves 13/11/2014

Ahora me toca a mí

Mujer, madre, esposa, amiga, hija, jefa, empleada. Durante muchos años de nuestra vida vamos alternando la intensidad de cada uno de estos roles hasta que un dia, algo cambia y nos reencontramos... Nos reencontramos?

Ahora me toca a mí
Alguna voz masculina podría decir: “¿y a nosotros no nos pasa lo mismo?” Si, por supuesto!! Solo que, en la mayoría de los casos hay un rol que el hombre sostiene a lo largo de su vida, su ancestral rol de proveedor que muchas veces le permite desarrollar sin interrupciones su deseo de realización personal. En cambio las mujeres hace tiempo decidimos que además de hacernos cargo de los hijos y de la casa, también queríamos descubrir qué se sentía ser otra cosa, cómo era ir por esos otros deseos más relacionados con nuestros propios placeres.
Hasta aquí tal vez fue formar una familia, terminar una carrera, poner la mirada en ese maravilloso rol de ser mamá y, mientras tanto, intentar no dejar del todo algún sueño propio, íntimo, mío. Como siempre el lenguaje nos provee las claves del misterio. Esa es la palabra mágica: MIO!!!
En una etapa de la vida las mujeres elegimos, decidimos, o la vida nos lleva a perder nuestro propio centro, a dejar de ser protagonistas de nuestra propia historia, a perder de vista “qué me pasa a mí conmigo, que necesito yo”. Nos enfrentamos al difícil arte de encontrar ese equilibrio tan deseado.
Como siempre digo, creo que nada es absoluto, con lo cual tal vez no todas las mujeres se sientan identificadas con esto. Pero tal vez a alguna esto le pueda pasar. Y aquí me detengo a pensar en estas mujeres que andamos por lo 40, un poco antes o un poco después, que nos encontramos en un punto fundamental, clave, un punto de quiebre que nos muestra un escenario nuevo.
Para esta época nuestra cartera ya casi vuelve a ser propia, ya no salen Barbies o Power Rangers, chupetes o paquetes de galletitas, papeles de alfajores o grandes obras de arte de nuestros pequeños. Comienza a aparecer otra vez un lápiz labial, un perfume, un celular sin aplicaciones de jueguitos.
Y allí viene la gran pregunta: “¿Y ahora qué hago?”. Mis hijos ya están más grandes, mi marido sigue desarrollando su profesión y yo me encuentro habiendo puesto “pausa”, una pausa que no siempre es fácil de soltar y transformar en un nuevo diseño de mi misma.
Pero la moneda siempre tiene dos caras. Y este signo de pregunta puede ser la oportunidad para reencontrarme, para retomar ese sueño propio suspendido, para asumir el desafío de diseñar un futuro personal que me haga feliz. Como escuché por ahí hace unos días: ¡Ahora me toca a mí!
Siento que las oportunidades no aparecen. Las oportunidades se buscan, y cada mujer tiene la posibilidad de hacer de esta etapa una oportunidad maravillosa de transformación personal y disfrute.
Hay muchos caminos para emprender, sin embargo la respuesta que más escucho es: “no sé qué quiero” o “sé lo que quiero, pero no sé cómo empezar”, o tal vez “a esta altura comenzar algo nuevo es difícil”. Me gusta decir que no hay imposibles, sino personas que no ven posibilidades. Tal vez la primera posibilidad sea esta: reconocer que no sabemos y pedir ayuda. Empezar por contar nuestro deseo y darnos la oportunidad de convertirnos en esa mujer que queremos ser.
Guillermina P. Ferrari

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