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  1. #Deporte
  2. Publicado: Sábado 01/03/2014

Diario de una aventura

El Cruce de los Andes 2014

Diario de una aventura
El pasado mes de febrero se corrió la edición N° 13 de esta mítica carrera de aventura que une nuestro país con Chile. “Volcanes en Patagonia”, reunió a miles de corredores de 30 países del mundo.

Fernanda, fiel lectora de Iniciar, corrió. Corrió y llegó. Corrió, llegó y se emocionó. Corrió, llegó, se emocionó y nos abrió su diario para que todos nos emocionemos. Los invitamos a “pispear” la crónica de una experiencia en “primera persona”.

Junio 2013. La decisión.


¿Voy al Cruce o no? Hoy 18/6 a las 12:00 horas se abre la inscripción. Los cupos se cubren en cuestión de horas. Son 100 km. Pero tengo 7 meses para entrenar. Qué intriga…
Sí, está decidido: voy a participar!!! Ahora, a entrenar.

Enero 2014. Los preparativos.


Debo hacer una lista con todo lo que debo llevar para no olvidarme nada. ¿Qué dice el pronóstico? Ya publicaron el mapa de la carrera con los detalles geográficos. Todo bajo control, menos el clima. Lluvia y frío para la semana previa y durante la carrera… Que bajón!!!

Febrero 5, 2014. El día previo.


Llegamos con mi compañera a Bariloche y de allí en bus a Puerto Varas (Chile). Realizamos la acreditación y nos entregaron una pulsera de identificación, la indumentaria, el chip, un código fotográfico para que todos nuestros afectos nos sigan por internet. Qué bueno!!!

Febrero 5, 2014 a la noche. La charla técnica.


Cuanta emoción!!! En unos instantes arranca la charla técnica a cargo del director de la carrera. Ya se palpita la competencia. Se nos caen unas lágrimas al ver el video con imágenes de ediciones anteriores. En unas horas, nosotras seremos protagonistas del vídeo que pasarán en la edición 2015. Ahora, a descansar. El frío y la inclemencia del tiempo no se sienten con tanto calor humano. PERO HACE FRIO.

Febrero 6, 2014. Día y etapa 1.


Salimos al amanecer de la costa de Puerto Varas (lago Llanquihué), en ómnibus, hacia la largada al pie del volcán Osorno sobre la playa del lago Todos los Santos. Llovizna. HACE FRIO. Estamos en la manga de largada. Cuenta regresiva: 9, 8, 7… Sonó el chip… Largamos. Ya estamos en carrera. HACE FRIO, pero en este instante no siento frío. Bordeamos el lago los primeros kilómetros y luego comenzó un ascenso pronunciado. CUANTO FRIO. Por primera vez en mi vida de corredora sentí miedo. Llueve intensamente. Titiritamos sin control. Comemos algo para reponer energía. ¿Cómo te sentís? Es la pregunta que nos hacemos las dos a cada rato. Ella es médica… ¡Qué bueno es correr con una compañera médica! TENGO FRIO… MIEDO. ¿Qué hago acá? ¿Quién me mandó? ¿Cómo salgo de esta? Soy un montón de preguntas.

Febrero 6, 2014 - 7 horas después de la largada. Día y etapa 1.


Es la primera vez que se me cruza la idea de abandonar. En ese momento, pasa como una película el rostro de toda la familia… Hablamos de abandonar. A ninguna de las dos nos gustaba la idea pero sentíamos que arriesgábamos demasiado. Nos acercamos a una camioneta y consultamos para que nos baje. No tenía más lugar. Se ofreció a regresar por nosotras en un rato. No quisimos esperar allí. Sabíamos que en unos metros comenzaba el descenso. Despacio, como reconociendo cada parte del cuerpo, retomamos el trote. Las condiciones comenzaron a cambiar, de a poco recuperamos fuerza física y mental. Después de más ocho horas llegamos al campamento 1 “Las Cascadas”. Teníamos un hambre voraz. Nunca en mi vida sentí TANTO FRIO, y TANTA HAMBRE. Hoy aprendí a usar la manta térmica. Que hermoso resultó ese papel de aluminio!!! Nos envolvimos para conservar el poco calor que nuestros cuerpos generan. Se escucha en el campamento que muchos abandonaron por cuadros de hipotermia. Estuvimos a tris de sentirlo en carne propia. Gracias Dios!

Febrero 7, 2014 6:00 AM. Día y etapa 2 – En la largada.


Que dura fue la noche. Tratar de dormir mojadas es lo peor. Tan solo después de unas horas de descanso, desayunamos bajo una enorme carpa de circo que nos protegía del frío y la llovizna. Guardamos todo en los bolsos y lo llevamos rápido al camión que lo traslada al campamento 2 “Antillanca”. Se arma una larga fila. A eso de las 8:00 subimos al ómnibus que nos lleva a la siguiente largada. LLUEVE y HACE FRIO. El plan de hoy son 31k hasta llegar al volcán Punteagudo. Pero dicen que hay cambios. “Son 22k”. “A mi me dijeron que son 26”. “NO, SON 40K”. Siempre hay exagerados. Cuánta incertidumbre! Basta… No quiero escuchar más. QUIERO CORRER… Que empiece ya!

Febrero 7, 2014. Día y etapa 2 – En carrera.


Un rayito de sol. QUE ALEGRÍA. Cuanta esperanza da un rayo de sol entre las nubes. ¿Estaremos enloqueciendo? Cuánta energía puede transmitir un rayito de sol en medio de tanta nube gris! Llegamos a un río -que debíamos cruzar- y el director de la carrera anuncia: “Son 26 km la etapa”. En los senderos nos cruzamos con los corredores de punta. Qué raro: nosotros vamos y ellos vienen. Qué extraño… QUE INCÓMODO. Cuánta confusión. Llegamos a la orilla del lago y al inicio del recorrido. Ya pasamos el km 26. ¿Cuánto falta? Por primera vez, el paisaje consuela. LLEGAMOS. Fueron 33km. Subimos al ómnibus y luego de más de tres horas, llegamos al campamento 2 “Antillanca” casi de noche. El lugar parecía un pantano. Qué lejos quedó ese rayo de sol esperanzador!!! LLUEVE. Tenemos hambre. No me quiero mojar más!!! Entramos a nuestra carpa y no salimos de allí hasta la mañana siguiente.

Febrero 8, 2014. Día y etapa 3 – Fin de carrera.


Era tal el cansancio de anoche que ni siquiera inflamos los colchones. Para no variar, llovió fuerte toda la noche. Nos miramos a la cara con mi compañera: paremos de sufrir!!! Como rendidas ante este karma y sin decir una palabra, nos preparamos para el último día de carrera. “Si llegamos hasta acá, no vamos a aflojar”. La largada será desde el mismo campamento. Qué bueno! La noticia: no cruzamos a la Argentina. Qué malo! Pero… ¿Cómo? ¿La carrera no se llama el cruce de los Andes? Se tuvo que modificar el rumbo por las condiciones del clima, el suelo, y vaya a saber uno qué más. Y qué importa donde terminemos! LARGAMOS. A unos pasos, barro y mucha arena volcánica. El cielo no se veía. Una gran cerrazón, niebla, humedad. La visibilidad era de muy pocos metros. La etapa marcaba 33 km. Se comentaba que serían menos. A esta altura, ¿qué importa si son 33 o 133k? De nuevo el sol. Un rayo de sol bastó para disipar la niebla. Estamos cerca. De repente, una recta. Al fondo banderas y el querido arco de llegada. Abrazo interminable, muchas lágrimas, la medalla. QUE ALEGRIA! CUANTA EMOCIÓN! Nos olvidamos de todos los dolores y sufrimientos. CUANTA SATISFACCIÓN! Con María Ximena somos felices. Gracias Carlos (mi esposo). Gracias Valen y Cande (mis hijas). Gracias Dora (mi mamá). Gracias amigos. Gracias hermanos del corazón. Ahora ha buscar nuevos desafíos. “El cruce 2014: Volcanes en Patagonia” es historia.

Fernanda Gisela González.

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