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  1. #Leadership
  2. Publicado: Domingo 01/09/2013

¿Como por arte de magia?

Haciendo posible lo imposible

¿Como por arte de magia?
Hace unos días participaba en una conversación y, ante una situación que se presentaba como un obstáculo, una de las personas se sentía angustiada por que de repente sus planes se veían modificados y la otra persona, con ánimo más relajado, solo aportaba opciones para encontrar una salida a esa situación. Allí fue cuando escuche: “lo que pasa es que vos sos experta en el Arte de hacer posible lo imposible!”. Me llamó la atención el comentario y ese fue mi disparador para el artículo de esta edición.

La primera reflexión fue si realmente es tan así, si es que hay personas que simplemente pueden hacer que algunas cosas les resulten tan sencillas mientras que para otras esa misma situación podría ser un tsunami. Y parece que sí. Si pensamos un poco todos conocemos a alguien a quien pareciera que los obstáculos lo estimulan, que las dificultades lo potencian y que ante los desafíos redobla sus fuerzas. Y como cuando hay blanco hay negro. En el otro extremo están aquellos que tal vez no encuentran el camino para saltar la barrera que se les cruza por delante.

Como buenos observadores que somos de los otros, solemos decir: “que suerte que tiene fulano, siempre le salen las cosas que se propone!!”, o “Que persona de suerte!, atrás del problema siempre le viene la solución”. Sin pretender que mi mirada sea la correcta o la única posible, ahí me atrevo a disentir y me planteo buscar que más hay allí escondido que hace que esto suceda. Por supuesto hablamos de esas cosas en las que podemos intervenir y no aquellas que forman parte del ámbito donde la última palabra la tiene el misterio de la vida.

Si me acompañan desde el primer encuentro en la Revista (sino los invito a ir a www.revistainiciar.com.ar y visitar los Nro. 12 y 13), cuando hablábamos del cambio decíamos que para lograr un resultado distinto había que comenzar por llevar a cabo una acción diferente. Pero en este caso parecería que hay algo más ya que la inacción que me domina no es fruto de mi falta de voluntad. Esto que acompaña mi inacción lo llamaría, emoción. Mi forma de actuar guarda una emocionalidad que me subyuga casi autoritariamente sin que siquiera lo registre.

Lo que diferencia a las personas que encuentran opciones es la emoción que predomina en ellos. Solemos decir que estas personas son optimistas y que ven siempre la mitad del vaso lleno. A estas personas les resulta más sencillo ver luz en la oscuridad. Hasta acá, vamos bien… pero imagino el pensamiento en la cabeza del lector: “todo muy bien pero yo soy así y no puedo actuar de esa otra manera, no me nace ver las cosas de otra forma”. En parte esto puede ser cierto, solo con una salvedad: desde chicos crecimos escuchando que las personas somos como somos, somos así, es nuestra forma de ser. Aun más, decimos fulano es “malhumorado” como el padre, o fulana es “alegre” como la madre, como si esto lo hubiéramos heredado y corriera biológicamente por nuestra sangre.

Si nos parecemos a nuestros padres, no es por los genes, sino por que aprendimos a movernos en el mundo de lo que vivimos con ellos y, en algunos casos, solo repetimos formas de actuar. Y he aquí la gran noticia: Este axioma no es absoluto. Podemos cambiar nuestra forma de ser, aprendiendo a actuar de otra forma. Con esto no pretendo decir que hay que cambiar la forma en que cada uno se mueve en la vida, pero sí es importante saber que si no me gusta como actúo ante ciertas situaciones, hay posibilidades. Puedo cambiar, no estoy “condenado” a ser de una manera. Lo cual es muy distinto a pensar que soy así y ahí se acabaron las posibilidades. Por supuesto, como siempre les digo, no es tarea fácil, pero si es posible.

Desde el Coaching Ontológico, decimos que el lenguaje crea mundos. Comenzando por el lenguaje, los invito a prestar atención a las palabras que usan cuando enfrentan una situación que los pone a prueba. Esto no significa que diciendo algo distinto automáticamente todo se modifica. No se trata de decir: Vamos que podés! Las palabras no son mágicas, no alcanza con un abracadabra, pero sí puedo decir que las palabras generan emociones y esas emociones me motivan a la acción.

Si yo soy líder de un equipo de trabajo es fundamental ver cómo me comunico con ellos y qué emociones les transmito en mis palabras. Si mi hijo tiene un examen en la escuela y antes de salir le digo “tendrías que haber estudiado más!” (por más que sea cierto!!) la emoción que le genero no es de confianza, con lo cual si no estudió lo suficiente, mis palabras solo van a profundizar su inseguridad. Claro que por que yo le diga “intentá dar lo mejor de vos”, no se va a sacar un 10, pero lo que sí va a suceder es que su confianza se verá fortalecida y que probablemente se predisponga a una conversación posterior para que vea la importancia de prepararse con tiempo para un examen.

Tal vez parezca obvio, pero allí radica el punto. Cuando algo nos es tan obvio se torna transparente y no lo vemos. Y el Lenguaje nos es transparente. Solo por un día tómense el trabajo de observarSE y prestar atención a cómo digo lo que digo y a observar como el otro recibe mis palabras. No es magia, es Acción y Resultado.
Como siempre me permito dejarles tarea. Ante el próximo desafío, si la respuesta automática es: “No puedo resolver esto”, intentemos cambiarlo por: “todavía no aprendí como hacerlo”.
Guillermina P. Ferrari

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